Quiero volver a casa

quierovolveracasa

_ Mamá, quiero volver a casa.
_ ¡Estamos en la mitad de las vacaciones!
_ ¡Si! ¡Y quiero volver! ¡ESTO ES DEMASIADO TIEMPO PARA SHADOW SIN MI!
_ Shadow está bien gordo, lo van a visitar todos los días, lo miman le dan de comer…
_ Mami, ¿Y a mis juguetes quién los cuida?
_ Shadow ¡Obvio!
Pero MAMAAAA, a mis juguetes hay que cuidarlos para que Shadow NO-SE-LOS-COMA…

Hace un tiempo vino a merendar una amiga junto a su pequeña hija.
Cuando apenas empezaba a servir algo para tomar, la nena comenzó a suplicar por volver a su hogar. Pese a los intentos de mi amiga por controlar a su hija, la situación se tornó inmanejable y decidió volver a su casa.

Me quedé con una mezcla de sensaciones, por un lado hubiese querido poder convencer a la pequeña de quedarse, por otro lado entendí la decisión de su madre, ella había planificado un momento de placer que resultó una tortura para todos. También me sentí aliviada por no tener que pasar por esa situación con mis hijos.

Todo llega… y en uno de los primeros desayunos de estas vacaciones, escuché a mi hijo menor decir: “Quiero volver a casa“.

No era un berrinche, no eran gritos, era un planteo serio y lógico para su edad. Él temía que Shadow, nuestro gato, le rompiese algún juguete como ya lo había hecho antes.

Traté de consolarlo con mimos, contándole que todos los días alguien iba a casa a ver que esté todo bien. Pero el consuelo duraba apenas unas horas.

Durante la mañana siguiente pensé en distraerlo con distintas actividades, le presenté -casi formalmente- a la moza que atendía nuestra mesa en el hotel. Juntamos chapitas de gaseosas para hacerle un juguete a Shadow. Probamos cada reposera, silla y cama de la pileta para ver cuál era la mejor para nosotros.

Cuando llegó la tarde el gordo iba y venía sólo entre los caminos del parque que nos llevaban desde nuestra habitación a la pileta.

Ahora pienso que no importaba Shadow, ni nuestra casa, ni los juguetes. Mi hijo necesitaba conectarse más con el lugar, apropiarse un poco de él, y para lograrlo  hacía falta algo de mi ayuda.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Qué hiciste?

Debbie

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2 comentarios

  1. Hace dos anos llego el mejor regalo para mis hijos y la peor pesadilla para mi marido e incluso par mi:LOLO un bichon maltes de 45 dias como decirle q no a la “abuelita” con tan lindo(?)gesto. No solo fue un problema el.dia a dia con una nena d 4 anos y un bebe de 1 el trabajo la casa se sumaba la atencion q requiere un cachorro…QUE TENES EN LA BOCA?era la reiterada pregunta y no a agustin sino a lolo!!!!las primeras quejas vinieron de los vecinos y ahi descubrimos q al ir al club x el dia o afuera x 2 era un labrido constante de nuestra querida mascota queriendo compania.Llegaron las vacaciones y los abuelos ancianos sugirieron NO dejarles el cachorro…encontre un pensionado canino para.mi sorpresa con lo cual se iria.por unos dias a.una quinta en pilar con veterinarios nada sonaba mejor. Los chicos lloraron desde q lo buscaron a lolo hasta q regresamos todos los duas querian volver a casa y entendi q no solo era el perro el motivo sino q en casa eran FELICES…no obstante este ano el pensionado lo busque en la costa y…problema solucionado:)

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