Grandes consejos de pequeños observadores

grandesconsejos

[Mientras me pintaba las uñas y me agarraba el dedo menique del pie]
#RetoñoPividori2: ¿Qué te pasó en los ojos? ¿Lloraste o los tenes irritados?
Debbie: …Lloré un poco amor. No es nada, ya pasa. ¿Qué haces por acá?

#RetoñoPividori2: ¡Otra vez pateaste el marco de la puerta! Mami, la puerta no se va a correr. Si no te corres vos… te va a seguir doliendo el dedo cada vez que la patees.
#RetoñoPividori1: O se puede poner zapatos como nos dice a nosotros ¿No?

Tan inocente, tan franco, tan sabio. Algunas veces, la opción más sana es salir de los lugares que nos lastiman. Otras, vale armarnos y ponernos un buen calzado para dar pasos firmes pese a los marcos que no podamos evitar.

El instinto me dice que no evite con los chicos conversaciones que escuchan por casualidad, temas que por alguna razón les interesa o, que llegaron a ellos por casualidad y despiertan su curiosidad.

Aunque hablar de algunas cosas me resulta incómodo, trato de no evitar el momento y contestar naturalmente a las preguntas. Para muchas preguntas mis recursos preferidos son la simplificación y la respuesta sin explicaciones extras.

Creo que permitir elaborar a nuestros hijos una opinión, es una invitación a pensar, a elaborar ideas. Permitirlo, es regalarnos la oportunidad de recibir una respuesta que se transforma en el consejo de un observador que, por su simpleza, es sabio. 

Hoy pude evitar el deseo de desviar la conversación. No sé qué hubiese dicho si #RetoñoPividori2 me hubiese preguntado por qué había llorado.

Lo seguro es que esta mañana me robaron una sonrisa y me dieron energía para elegir un buen par de zapatos.

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6 comentarios

  1. […] Con esto Horacio me había dado más de un consejo sin saberlo. Escuchar y entender las razones para que se sienta entendido. Escuchar y darle lugar, para que se sienta tomado en cuenta. Escuchar y escuchar más allá de lo que nos cuenta, porque un simple problema puede hablar de conflictos más profundos y ésa es nuestra oportunidad para detectarlo y ayudarlo. Escuchar y aprender, porque nunca dejan de enseñarnos. […]

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  2. Los niños son sabios por naturaleza. Amé la respuesta de cada uno, bien a su estilo. El más grande retándote, ya que deberías seguir los consejos que bien le das a él. El otro, avisándote que si no cambias vos, el otro no va a hacerlo por vos. Definitivamente hay que escucharlos más. 🙂

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